William Carlos Williams – Selección de poemas

Los poemas contenidos en esta selección pertenecen al libro Al Que Quiere! (1917) que recopila, principalmente, poemas publicados en revistas literarias. Las traducciones del inglés al castellano son obra de Diego Luncumilla S y las ilustraciones que las acompañan, corresponden a Leonardo Muñoz.

 

SUB TERRA

Where shall I find you,
you my grotesque fellows
that I seek everywhere
to make up my band?
None, not one
with the earthy tastes I require;
the burrowing pride that rises
subtly as on a bush in May.

Where are you this day,
you my seven year locusts
with cased wings?
Ah my beauties how I long—!
That harvest
that shall be your advent—
thrusting up through the grass,
up under the weeds
answering me,
that shall be satisfying!
The light shall leap and snap
that day as with a million lashes!

Oh, I have you; yes
you are about me in a sense:
playing under the blue pools
that are my windows,—
but they shut you out still,
there in the half light.

For the simple truth is
that though I see you clear enough
you are not there!

It is not that—it is you,
you I want!

—God, if I could fathom
the guts of shadows!

You to come with me
poking into negro houses
with their gloom and smell!
In among children
leaping around a dead dog!
Mimicking
onto the lawns of the rich!
You!
to go with me a-tip-toe,
head down under heaven,
nostrils lipping the wind!

SUB TERRA

¿Dónde he de hallarlos
grotescos compañeros
que busco por todas partes
para formar mi banda?
Ninguno, ni siquiera uno
posee los gustos obscenos que requiero;
el orgullo inquisidor que se eleva
con sutileza, como si se posase sobre un arbusto en mayo.

¿Dónde se encuentran hoy
mis langostas de siete años
con alas blindadas?
Ah, mis bellas, ¡cuánto las añoro!-
Esa cosecha
que ha de ser vuestro advenimiento-
revolviendo entre la hierba,
bajo la maleza
contestándome,
¡dará satisfacciones!
¡La luz saltará y se quebrará
ese día como si le hubiesen dado millones de latigazos!

Oh, yo los poseo; sí
ustedes tienen algo que ver conmigo;
jugando bajo las charcas azules
que son mis ventanas,-
aunque estas los dejen afuera, serenos
en la penumbra.

Ya que la verdad sencillamente es
que aunque los veo con claridad,
¡ustedes no están!

No es eso – ¡son ustedes,
ustedes lo que quiero!

– Dios, ¡si solo pudiese desentrañar
las vísceras de las sombras!

¡Para que vayan conmigo
a meterse a las casas de los negros
con su olor y oscuridad!

¡Para que, entre los niños,
saltemos alrededor de un perro muerto!
¡Burlándonos
sobre el césped de los ricos!
¡Ustedes!
¡Para que vayan conmigo de puntillas,
con la cabeza gacha bajo el cielo,
con las fosas nasales besando el viento!

PASTORAL

When I was younger
it was plain to me
I must make something of myself.
Older now
I walk back streets
admiring the houses
of the very poor:
roof out of line with sides
the yards cluttered
with old chicken wire, ashes,
furniture gone wrong;
the fences and outhouses
built of barrel-staves
and parts of boxes, all,
if I am fortunate,
smeared a bluish green
that properly weathered
pleases me best
of all colors.

No one
will believe this
of vast import to the nation.

PASTORAL

Cuando era más joven
tenía claro que
debía hacer algo de mí.
Ahora, que estoy más viejo,
vuelvo a caminar por las calles
y contemplo las casas
de aquellos que son muy pobres:
el techo en desproporción con los lados
los patios abarrotados
de viejos alambres de gallineros, cenizas,
muebles inservibles;
las cercas y las letrinas
hechas de duelas de barriles
y trozos de cajas, todo,
si soy afortunado,
cubierto de un verde azulado
que debidamente gastado por el clima
me complace más
que cualquier otro color.

Nadie
creerá esto
de enorme importancia para la nación.

GULLS

My townspeople, beyond in the great world,
are many with whom it were far more
profitable for me to live than here with you.
These whirr about me calling, calling!
and for my own part I answer them, loud as I can,
but they, being free, pass!
I remain! Therefore, listen!
For you will not soon have another singer.

First I say this: you have seen
the strange birds, have you not, that sometimes
rest upon our river in winter?

Let them cause you to think well then of the storms
that drive many to shelter. These things
do not happen without reason.

And the next thing I say is this:
I saw an eagle once circling against the clouds
over one of our principal churches—
Easter, it was—a beautiful day!—:
three gulls came from above the river
and crossed slowly seaward!
Oh, I know you have your own hymns, I have heard them—
and because I knew they invoked some great protector
I could not be angry with you, no matter
how much they outraged true music—

You see, it is not necessary for us to leap at each other,
and, as I told you, in the end
the gulls moved seaward very quietly.

GAVIOTAS

Mis compatriotas, lejanos, en el gran mundo,
son todos aquellos con quienes me sería mucho más
provechoso vivir que acá junto a ustedes.
Estos aleteos a mi alrededor me llaman, ¡me llaman!
Y por mi parte les respondo lo más fuerte que puedo,
pero ellos, libres, ¡desaparecen!
¡Yo me quedo! Entonces, ¡escucho!
Y no se les sumará otro cantante.

Primero, diré lo siguiente: ¿Han visto,
acaso, a las extrañas aves que, a veces,
descansan en nuestro río durante el invierno?

Entonces, permítanles que los hagan tener una buena impresión de las tormentas
que llevan a tantos a refugiarse. Estas cosas
no suceden sin motivo.

Lo siguiente que diré será esto:
Una vez, vi un águila dando vueltas alrededor de las nubes
por sobre una de nuestras iglesias principales –
la pascua, fue – ¡Un hermoso día! -:
¡Tres gaviotas llegaron por encima del río
y atravesaron lentamente hacia el mar!
Oh, sé que tienen sus propios himnos, los he oído-
y puesto que sabía que habían invocado una especie de gran protector
no pude enojarme con ustedes, no importa
cuánto profanasen la verdadera música-

Como ven, no es necesario que nos abalancemos el uno sobre el otro
y, como ya dije, al final,
las gaviotas se dirigieron hacia el mar muy lentamente.

William Carlos Williams (Rutherford, Nueva Jersey, 1883-1963) médico pediatra y obstetra estadounidense, publicó poesía, cuento, novela, ensayo, autobiografía, teatro y traducciones desde el francés y el castellano al inglés. Autor de casi cuarenta libros, de los que destaca el poema monumental Paterson en cinco volúmenes.

Diego Luncumilla S y Leonardo Muñoz (Santiago, Chile, 1995) son amigos desde que se conocieron en una escuela siniestra y nefasta de Estación Central. Su trabajo forma parte de la editorial Holograma.


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